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¿COMO SIGUE SU SITUACION DE AQUI EN MAS?:

La realidad marca que el colombiano puede seguir jugando en Argentina o en cualquier club del mundo porque la sentencia no está firme y esto no le inhabilita sus derechos laborales. El problema reside en que pocas ligas se arriesgarían a contratar a un jugador con una condena en primera instancia por violencia de género.

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